Crítica de cine: Blanco perfecto
Por
Javier Vigara:: HispaVista : Cine ::
.:
BLANCO IMPERFECTO
"Blanco Perfecto" es el enésimo ejemplo de comedia
prefabricada pero sin saber exáctamente qué es lo que se está prefabricando y
(lo que es más importante en un producto que parece hecho en una cadena de montaje)
a quién se pretende vender. Como comedia esta cinta no resiste ni el análisis
más condescendiente. El inicio no puede ser más aterrador: un policía secreto
(Liam Neeson) de la DEA sufre ataques de angustia debido al peligro extremo que
plantea su trabajo, siempre fingiendo ser un hampón entre verdaderos hampones
que, en caso de descubrirle, le volarían la cabeza sin contemplaciones.
Hasta
aquí, nada preocupante, pero si tenemos en cuenta que los síntomas de su angustia
y de sus crisis de pánico se manifiestan en forma de sonoros retortijones intestinales
y una flatulencia pertinaz que hacen del cuarto de baño su más fiel compañero,
la cosa comienza a descubrirnos su verdadero cariz.
Sandra entra en
juego
Para solucionar sus problemas, el personaje interpretado por Neeson
usa dos vías: por un lado los remedios naturistas y los sabios consejos de su
recien estrenada novia (a la que conoce mientras ésta le pone una impresionante
lavativa) y las terapias de grupo que lleva a cabo en la consulta de un psiquiatra
al que conoce casualmente en un avión.
Paralelamente, traba amistad con
un terrible gangster con problemas de confianza (interpretado por Oliver Platt)
que, ajeno a su verdadera identidad, comienza a sentir admiración por él, debido
a la aparente confianza y autocontrol que siempre demuestra (aunque siempre tenga
un ojo en el retrete más próximo). Estos mimbres, a priori, darían juego para
realizar una buena comedia absurda (en la vertiente paródica de las películas
de mafiosos) pero acaban enseguida disolviéndose cual azucarillo.
Humor
discutible
Así, uno debe de tener un sentido del humor muy desarrollado
para encontrarle gracia a las repetidas ocasiones en que un tipo de dos metros
como Neeson corre en calzoncillos al cuarto de baño entre sonoros meteorismos.
Igualmente, la escena romántica en que éste y su novia (interpretada por Sandra
Bullock, a la sazón productora del filme y que se reserva un papel mínimo sólo
para apoyar el producto comercialmente) se revuelcan festívamente por encima de
un gran montón de estiércol, no carece de potencial cómico pero uno no puede dejar
de pensar en que la proliferación de elementos escatológicos no pueden ocultar
una carencia de ideas dramática.
Lo peor, sin embargo, es ese tono desleído
y sin garra de la realización que desaprovecha al buen plantel de actores y que
impide involucrarse en la historia.
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