Crítica de cine: Granujas de medio pelo
Por
Javier Vigara:: HispaVista : Cine
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IRREGULAR NUEVA ENTREGA DE WOODYEn los últimos años,
Woody Allen ha ido recuperando un tanto el tono cómico y desenfadado de
sus primeros filmes, e incluso se ha tornado más lenguaraz de lo que acostumbraba.
Este entusiasmo y propensión al cachondeo (no exento de reflexión,
por supuesto) hacía de cada cita anual con la nueva película del
genio de Manhattan una pequeña delicia para sus no pocos fans europeos.
Con "Acordes y desacuerdos", su anterior filme, se alejó un tanto de
la comedia pura (cuyo mejor exponente reciente fue la extraordinaria "Desmontando
a Harry") consiguió una de sus mejores obras de los últimos
tiempos dosificando con mano maestra humor, melancolía y sensibilidad romántica.

En
"Granujas de medio pelo" (atinada traducción del original "Small
time crooks") regresa a la comedia disparatada de sus inicios pero el resultado
no puede ser más decepcionante (y no puede serlo porque Allen tiene demasiado
talento como para hacer una mala película). Esta cinta parte de una premisa
argumental excelente: unos ladrones chapuceros deciden montar una tienda de galletas
como tapadera para realizar un túnel que les lleve hasta el banco adyacente. El
éxito descomunal de las galletas que prepara la mujer de uno de ellos les
impulsa a crear una franquicia, factorías, etc. La ocurrencia es hilarante
y, como en otras películas de Allen, la aparición de un hecho casual
y descabellado da un giro de 180º a lo que el espectador esperaba... al tiempo,
que introduce un elemento subversivamente cómico en la narración
(uno de los ingredientes imprescindibles de la buena comedia).
Desafortunado
giro argumentalDesgraciadamente, a partir de ese momento la trama gira
hacia las consecuencias que tiene en la vida de estos pobres diablos incultos
su recién ganada fortuna. Tracey Ullman, la "mujer" de Woody (el cabecilla
de la operación) se vuelve una nueva rica insoportablemente hortera que
desea formar parte de la élite económica (cosa fácil dada
su cuenta corriente) e intelectual (cosa imposible dada su estulticia) de Nueva
York. El filme intenta a partir de ese momento realizar una crítica hacia
la banalidad social actual, hacia la superficialidad y el esnobismo imperantes
en ciertas clases sociales.
Sin embargo, pese a lo acertado de algunos
gags (la escena de Ullman hablando a voz en grito por su móvil en pleno
concierto de música clásica o la de Woody durmiendo a pierna suelta
durante una obra de teatro moderna, son altamente regocijantes), el filme decae
estrepitósamente en interés en esta segunda parte. Sólo al
final cuando Allen recupera el protagonismo e intenta un robo calamitoso el filme
vuelve a despegar y a arrancar sonoras carcajadas. Desgraciadamente, durante gran
parte del metraje, el aburrimiento hace peligroso acto de presencia.
Notables
actuaciones
Por lo demás, Allen demuestra estar interpretativamente
en plena forma y es con mucho lo mejor de la película (se interpreta a
sí mismo como siempre pero... en esa faceta es insuperable como cómico).
El resto del elenco interpretativo raya a buena altura: Ullman y Rapaport están
geniales y hasta Hugh Grant en su papel de insoportable instructor cultural resulta
adecuado. Lastima de guión... En cualquier caso, ya nos relamemos esperando
la siguiente película de Woody ("La maldición del escorpión
de jade" con Dan Aykroid y Helen Hunt) y es que un pequeño tropezón
lo tiene cualquiera.
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