Vidocq
Por
Javier Vigara
:: HispaVista : Cine ::
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IMPRESIONANTE DELIRIO VISUAL
Pitof (Jean-Christophe Comar, para los amigos), el director de este filme, ha
paseado su buen hacer en el terreno de los efectos especiales por filmes como
"La ciudad de los niños perdidos", "Alien Resurrección"
o "Juana de arco" de Luc Besson. Cuando un mago de los FX se decide
a dar el salto a la dirección, normalmente, hay muchas posibilidades de que
sus obras pequen de un exceso de grandilocuencia y efectismo visuales mientras
argumental y narrativamente presentan numerosas lagunas. Fue el caso del excelente
colaborador de James Cameron, John Bruno, con su risible ópera prima en
solitario "Virus".
Pitof también bordea los límites de la insustancialidad pero hay
que convenir en que su primera película demuestra, por un lado, que es
un creador de imágenes fuera de lo común y, probablemente, sin parangón
a ambos lados del Atlántico, y, por otro, que es capaz de transformar una
intriga bastante sencilla en 100 minutos de puro entretenimiento y ritmo endiabladamente
sostenido.
A
la estela de Jeunet y Caro
Quien sea seguidor de los siempre sorprendentes (aunque no siempre brillantes)
Jeunet y Caro (juntos o por separado) no tendrá problemas en reconocer
lugares comunes en la obra de estos dos autores y esta vibrante primera película
de Pitof. No en balde ha sido uno de sus más fieles colaboradores y sus
filmes tienen una gran deuda con el talento visual de este aún joven imaginero
francés. Podemos ver retazos de "Delicatessen" o "La ciudad
de los niños perdidos" en esos primerísimos planos de rostros
sudorosos filmados (grabados habría que decir pues el soporte original
de la cinta es vídeo digital) con grandes angulares, en esas imágenes
portuarias y de bajos fondos nocturnos, esos tonos ocres virados al verde, esa
suciedad y esa humedad casi tangibles, esa atmósfera irrespirable como
de cuento malsano, esas angulaciones y movimientos de cámara imposibles...
De "Amelie" parece haber tomado prestado ese París de postal
pero hurtándole toda la luz y colorido del filme de Jeunet y convirtiéndolo
en una urbe de pesadilla surreal.
Barroquismo
pero también buena narrativa
Al igual que las películas de Jeunet y Caro (por cierto, éste
último colabora en el diseño de personajes de este filme), en "Vidocq"
hay una sobreabundancia de información. Una información visual en
su mayoría que lleva al espectador siempre al borde del "empacho"
estético pero que, al contrario que en la antes citada "La ciudad
de los niños perdidos", no llega a producirse en ningún momento.
La trama pese a su aparente complejidad, debida más a la forma en que es
narrada que a otra cosa, se sigue con suma facilidad. Esto es un gran mérito
de Pitof pues no hay, a priori, nada menos adecuado a una historia detectivesca
como ésta que una estética y un montaje de barroquismo desenfrenado
como el del que hace gala "Vidocq".
El
biógrafo del héroe
La historia nos narra como el biógrafo oficial del detective Vidocq
(basado muy libremente en el personaje
real del mismo nombre) intenta reconstruir la semana previa a su
asesinato y, así, dar con el asesino de su "héroe". Investigar
este caso supondrá un auténtico descenso a los infiernos por parte
del periodista que, de alguna forma, representa los ojos del espectador. Paralelamente,
la policía sigue su propia investigación pareciendo ir muy por detrás
de la del biógrafo, pero cómo se verá, sólo aparentemente.
Pistas
falsas
Así, en base a sucesivos flashbacks en los que conocemos un poco más
a Vidocq (tampoco demasiado, pues los personajes no son sino títeres dentro
de este impresionante guiñol -muy recurrente la imagen de las marionetas-)
iremos llegando a un desenlace en el cual todo queda claro pero que, al mismo
tiempo, supone una pequeña decepción porque, por una parte, acaba
utilizando un recurso muy facilón a la hora de desenmascarar a un culpable
que, sin duda, resultaba mucho más temible en la sombra. Por otra parte,
el final en cuestión deja claro que el guión estaba sembrado de
pistas falsas, cosa que, según para quién, puede resultar un tanto
insultante. En especial, me refiero a que el desenlace pone en cuestión
el objetivo mismo de la investigación que sirve como hilo conductor de
la historia. Ésta sigue siendo plausible (existe una posibilidad lógica
que me cuidaré muy mucho de exponer para no reventarle la película
a nadie) pero me figuro que a más de un espectador se le puede haber quedado
cierta cara de tonto pensando que todo era una excusa para contarnos la historia
y que la investigación no tenía la menor razón de ser.
Interpretación
sin alardes
En el plano interpretativo, los actores cumplen a un nivel meramente funcional.
Pitof no se entretiene en dotar de un gran calado a sus personalidades y, simplemente,
se limitan a conducir la historia o, más bien, a ser arrastrados al torbellino
de la misma. Depardieu cumple con su impresionante presencia, siendo su papel
más secundario de lo que podría preverse, si bien en las escenas
de peleas con su némesis "El alquimista" los dobles "cantan"
un poquillo... y es que ver a un hombretón de 120 kilos haciendo cabriolas
resulta un tanto cómico. Guillaume Canet en el papel de periodista/biógrafo
cumple también sobradamente mientras que Inés Sastre demuestra nuevamente
que su fantástica percha no va acompañada de un auténtico
talento dramático (que, por otra parte, su papel tampoco exigía).
¿Un
nuevo mito del Fantástico?
En cualquier caso, "Vidocq" es un excelente espectáculo que consigue
entretener y, a ratos, sorprender con su impactante factura visual y su ritmo
sin tregua, y por lo cual se le debería perdonar ciertas inconsistencias
de guión. La original utilización de las técnicas digitales para crear fondos y atmósferas nunca vistas y pretendidamente irreales es otro
de los puntos fuertes de la cinta que, además, supone la irrupción
de un nuevo villano del fantástico, esta vez totalmente europeo, que puede
competir en "charme" y plasticidad con todos los Freddies o Jasons que
se le pongan por el camino... De todas formas, esperemos que ese amago de anuncio
de una segunda parte que precede a los títulos finales no sea sino eso...
un simple amago. Porque, sinceramente, prefiero quedarme con el buen sabor de
boca de esta su primera y (espero) última aventura.