Crítica de cine: Cero en conducta
Por
Javier Vigara:: HispaVista : Cine ::
.: DIVERSION,
CHICAS Y ROCK & ROLL
"Cero en conducta" (Detroit Rock City, 1.999,
Adam Rifkin) es la demostración de que la comedia adolescente USA continúa en
plena forma. Avalada (y producida) por la maquinaria empresarial del grupo Kiss
(las referencias, imágenes y alusiones referidas al grupo son constantes a lo
largo de todo el metraje), esta película mezcla con bastante gracia el espíritu
nostálgico hacia la década de lo 70 con el desenfreno videoclipero de fin de siglo.
Realmente, no hay nada nuevo bajo el sol y se puede decir que este género
no ha avanzado un ápice desde los tiempos de "Porky's". Así, a la clásica escena
en que los protagonistas espían a la chica en el cuarto de baño se une el clásico
enfrentamiento con el grandullón de turno, sin omitir por supuesto el toque escatológico
con la interminable vomitona de Edward Furlong en el local de strip-tease masculino.
La película sólo pretende divertir y, por lo menos, consigue provocar unas cuantas
buenas carcajadas.
A
la mayor gloria de Kiss
Evidéntemente, no resiste el menor análisis serio:
es una película a la mayor gloria de Kiss, un grupo cuyos tiempos de gloria han
pasado hace mucho tiempo pero cuya estética glam ha creado escuela y es todavía
un referente de la cultura popular moderna (de hecho, aún se publican en USA comic-books
con sus "aventuras").
Por lo demás, espero no estropearle el final a nadie
si digo que los cuatro jóvenes protagonistas obtienen su ración de sexo, se vengan
de los abusones de turno, consiguen sus entradas para ver al grupo de sus sueños...
y maduran como personas humanas durante la escueta trama que nos narra la película.
En fin, un filme para adolescentes, amantes del Rock & Roll... y domingueros aburridos
de toda condición. Sólo hay que lamentar que a sus veintitantos años, un magnífico
actor como Edward Furlong, no pueda librarse de su encasillamiento en papeles
de quinceañero. Esperemos que no le suceda lo mismo que a Michael J. Fox o a tantos
otros ídolos juveniles a los cuales la audiencia nunca quiso ver crecer.
Las
claves de un género Si existe un género misógino dentro del cine
(dejando aparte el X, lógicamente) ese es el de la comedia adolescente. De "Porky's"
a "De tal palo, tal astilla", pasando por todas las variantes y sucedáneos, la
comedia juvenil (a veces no interpretada precisamente por teenagers, pero...)
ha adoptado siempre (de forma disimulada o marcadamente manifiesta) el punto de
vista del varón, de ese varón joven cargado de espinillas y testosterona que contempla
a las muchachas como trofeos de caza (casi siempre inalcanzables) y que supera
todas las pruebas que el destino (el guión) le reserva a lo largo de hora y media
para ganarse el favor de la animadora más exuberante o la chica más angelical
(según el grado de edipismo que arrastre).
Los protagonistas suelen ser
guapos pero sin pasarse, preferéntemente con un punto de fragilidad (para que
el espectador se pueda identificar con él) que ribetee con rasgos de sensibilidad
su tendencia al cachondeo cafre, al voyeurismo ocasional o a la torpeza infantil.
Ejemplos de este arquetipo del protagonista de comedias juveniles, enrollado pero
varios pasos por detrás de ser el más popular del instituto, son, entre otros
C. Thomas Howell, Michael J. Fox, Kirk Cameron, Patrick Dempsey y ahora... Edward
Furlong. Este preámbulo viene a cuento de que este tipo de películas están pensadas
para sublimar las fantasías adolescentes masculinas mostrando como tipos llenos
de inseguridades y con comportamientos en el límite de lo ridículo consiguen a
la chica, la popularidad entre sus compañeros y todo aquello por lo cual los quinceañeros
suspiran... y con las chicas siempre como convidadas de piedra, como mero objeto
de conquista.
Si, claro, al final el protagonista se redime y tiene ocasión
de demostrar sus sentimientos sinceros respecto a su amada, comprender que el
sexo no lo es todo en la vida, etc, etc... pero más que nada para que las espectadoras
femeninas también pasen por taquilla. Quizás "Admiradora secreta" (Secret Admirer,
1.985, David Greenwalt) sea una pequeña excepción con la inclusión de una fémina
que es el motor de toda la historia... pero la presencia de C. Thomas Howell y
Kelly Preston en los roles arquetípicos antes glosados acaba por equilibrar el
conjunto.
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